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"El trabajo como herencia cultural"
Alrededor de los años 1890 - 1900 llegaron a la rica geografía
entrerriana, corrientes migratorias pertenecientes al grupo étnico
conocido como “Los Alemanes del Volga” que, como rasgo prominente
mostraban solidez de carácter, honestidad en sus costumbres y amor
al trabajo.
Desembarcaron primeramente en el puerto de Diamante; posteriormente
fueron derivados a aldeas especialmente preparadas para recibirlos.
Una de ellas es la que hoy conocemos como “Aldea María Luisa”.
Consolidados en estos asentamientos comenzaron a movilizarse hacia
el interior de la provincia.
Primero
llegaron a Crespo y posteriormente un grupo de pequeñas familias
avanzó sobre un puesto donde las diligencias hacían recambio de
caballos, pequeña villorio conocida como “Villa Ramírez”.
La principal actividad económica de este lugar era la ganadería. Con
la llegada de este grupo migratorio, se comenzó a desarrollar la
agricultura; ya que por su origen eran fuertes conocedores del
cultivo de trigo y maíz.
Producto de la precariedad de recursos disponibles para enfrentar
sus tareas, nace la idea natural de fabricar sus propios útiles de
trabajo, y así facilitar sus tareas rurales.
Evolucionando permanentemente en la mejora de sus útiles, se van
creando distintos grupos de trabajo, orientados a variadas
disciplinas u oficios. El desarrollo de estos oficios generó el
perfeccionamiento de los mismos. Asumido el conocimiento y la mejora
en sus artes laborales impulsan la creación de nuevos
emprendimientos y con ello el nacimiento de pequeñas empresas.
La Suc. de Emilio Guillermo Gross es una de ellas.
Comenzó con la guía de un maestro carpintero que orientaba sus
saberes a los útiles de labranza. Fue así como de reparar y fabricar
estos útiles, también incursionó en la reparación de llantas,
malacates y cumbreras. Con el crecimiento de su actividad se animó a
la fabricación de carros y carretones y como es lógico suponer el
famoso “carro ruso”.
El fin de la segunda guerra mundial nos muestra un fuerte cambio
tecnológico que obliga a la implementación de nuevas formas de
trabajo y a cambios de materiales alternativos. Lo mismo sucede con
el transporte rural, donde los carros a caballo son reemplazados por
pequeños camiones.
Para afrontar este cambio se comenzaron a realizar pequeños trabajos
donde se mezclan viejos y nuevos materiales, vieja y nueva
tecnología.
Pero como el progreso no se detiene se transforma en una carpintería
metálica y comienza la fabricación de carrocerías para camiones.
En poco tiempo la fama de estas carrocerías inundó el mercado local
dada su solidez, su baja tara y su buena terminación.
No es de extrañar que motivado por nuestros propios clientes
hallamos tomado la decisión de fabricar los ya conocidos acoplados y
semirremolques.
Hoy podemos presentar con legítimo orgullo nuestra moderna planta
industrial de 5.300 metros cuadrados instalada en el parque
industrial de la ciudad de Gral. Ramírez.
También nos es grato señalar que no estamos solos ya que nos
acompañan 41 familias de nuestra ciudad y más de 800 clientes que
eligieron como marca a GROSS.
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